¿Liberalismo o doble vara? Espert, el adalid de la transparencia, vinculado a un empresario acusado de narcotráfico internacional
José Luis Espert, economista mediático y actual referente del oficialismo, volvió a estar en el centro de la polémica. Esta vez, no por sus discursos de ajuste ni sus apariciones televisivas, sino por sus presuntos vínculos con Federico “Fred” Machado, un empresario argentino acusado por la justicia de Estados Unidos de formar parte de una red internacional de narcotráfico.
Según reveló un periodista con documentación en mano, durante la campaña presidencial de 2019, operadores cercanos a Espert mantuvieron contacto con Machado y hasta habrían intentado coordinar una reunión en Nueva York.
Machado no es un personaje menor: enfrenta cargos por tráfico de cocaína y por su participación en operaciones vinculadas al uso de aviones para actividades ilícitas.
Lejos de ofrecer explicaciones claras, Espert descalificó las denuncias con el libreto habitual: “campaña sucia”.
Pero lo cierto es que el escándalo no desaparece con slogans.
El episodio deja en evidencia una enorme contradicción entre el discurso y la práctica.
Quienes se presentan como cruzados contra “la casta” y la corrupción, terminan orbitando en las mismas zonas grises del poder que dicen combatir.
El caso de Espert y Machado no es un error: es una muestra de cómo el “liberalismo de mano dura” puede convivir con personajes oscuros cuando hay conveniencia política o económica de por medio.
Y entonces nos preguntamos:
¿Dónde está la línea entre la transparencia que exigen y los pactos que callan?


